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Finisterre

abril 21, 2010

Este fin de semana he estado en otra de las provincias de Bretaña, Finisterre (casi como el gallego… y las semejanzas entre Bretaña y Galicia no acaban aquí), con Elise, que tiene coche y haciendo couchsurfing, es decir durmiendo en los sofás de otras personas, a las que normalmente no conoces y ofrecen el sofá de su casa para viajeros necesitados de alojamiento, y también de intercambio cultural. Ha sido genial!

Playa en Douarnenez

Ha hecho un tiempo buenísimo, casi todo el rato en manga corta, y como no hemos calculado la magnitud de los rayos, hemos vuelto un poco rojas a Rennes. Nuestras anfitrionas fueron májísimas. El viernes pasamos la noche en Brest, en casa de Lauriane, que nos acogió como si nos conociera desde siempre. Fuimos a tomar algo a un bar que se llama Dubliners, donde a veces suele haber encuentros entre “couchsurfers”, y allí nos juntamos con más gente, que estaban de paso o que ofrecían sus sofás.

Locronan, pueblo medieval

Qué mezcla de gente! Había de todo, y éramos de todas las especies! Había una chica incluso que se iba a hacer ermitaña, iba a comprar un terreno, e iba a traer gente que conocía de todo el mundo para formar una especie de comuna. Vivirán en casas que construirían ellos mismos con paja y barro, sin electricidad ni agua caliente, cultivando sus propios alimentos y criando sus propios animales, de los que también se alimentarían y vestirían.

Quimper

El sábado de camino a Quimper, paramos en un par de playas… el agua está helada. Sólo metemos los pies y casi hace daño! Eso no impide que haya gente bañándose! Se nota que hay ganas de verano!!!!!! Nos quedamos casi atontadas viendo el mar, sintiendo la arena fina bajo nuestros pies. Ojalá el año que viene no me manden lejos del mar!

Elise, Alice y Yolanda

Conocemos a Alice, que nos ofrece su sofá para dormir esta noche. Salimos a tomar algo. Nadie en la calle… De repente llegamos a un bar irlandés y parece que toda la ciudad ha venido al mismo sitio. Allí nos encontramos con un amigo suyo, Yves, y nos lo pasamos estupendamente.

Campo de tulipanes cerca de Penmarch

Y Domingo…. sol y ninguna nube, definitivamente, es nuestro fin de semana de suerte. Vamos de nuevo a la playa y sorpresa, en esta zona se cultivan tulipanes en la arena! Parece que hace unas décadas se instalaron aquí unos holandeses que empezaron a cultivarlos y ahora hay un par de empresas que lo hacen. Y casualidad (y suerte), esta es la época en la que florecen y están más bonitos. Lo dicho, nuestro fin de semana de suerte.

Moules frites, comida de domingo 🙂

La vuelta a Rennes, a pesar de que al día siguiente nos tenemos que poner de nuevo a estudiar a tope no agobia nada. Al contrario, nos sentimos motivadas y con fuerzas para afrontar estos últimos 10 días de estudio. A veces, hacer una parada en el camino no significa perder el tiempo, más bien ganarlo.

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Fin de semana en Nantes con Camille

febrero 9, 2010

Este fin de semana he estado en Nantes en casa de mi amiga Camille. Aunque la carretera que separa Nantes de Rennes va prácticamente en línea recta, en tren el viaje es otra historia. No hay trenes directos entre las dos ciudades (al menos ni el sábado por la mañana ni el domingo por la tarde) y hay que hacer transbordo en Redon, que queda más o menos a medio camino entre ambas. Así que en ambos trayectos toca esperar al menos media hora para tomar el segundo tren.

Llego a Nantes a las 10h12 con mi planta en mano (que por cierto me he olvidado de preguntar como tiene que regarse en la floristería). Camille y Guillaume ya me esperan en el andén. Camille con los brazos abiertos literalmente! Hace dos años que no la veo, y sin embargo es una de estas personas con las que sientes que, por mucho que pase el tiempo, hay siempre una cierta familiaridad que os une. Pues así me pasa con Camille, que es además mucho más cariñosa que la mayoría de los franceses jejeje!

Vamos directamente a un mercadillo cerca de su casa donde no puedo evitar comprar libros. Los más caros en edición de bolsillo están a 1€, tal tentación es imposible de resistir! También hay muebles de segundo mano, así que la visita da juego a mucha risa y recuerdos de infancia (muebles o vajillas que todos hemos tenido en casa alguna vez!). Vamos a su casa a dejar la maleta y a comer… Me sorprenden con una fondue bourginone, es decir una fondue de carne. Se calienta la fondue llena de aceite, se pinchan los trozos de carne de ternera en una especie de tenedores alargados, se deja en el aceite al gusto y se acompaña con diversas salsas. Una delicia!

Luly, una de las gatas de Camille, me recordó
cuanto echo de menos a Chispita!!!

Tras una buena sobremesa nos vamos al centro de Nantes. Ha amanecido soleado, pero como suele pasar por esta zona del país, la cosa ha cambiado rápidamente, y ahora el cielo está cubierto, aunque por fortuna no va a llover en todo el día. Voy a volver el sábado que viene a la ciudad en la salida que nos han organizado a todos los Erasmus, así que ver la ciudad no es tanto mi prioridad como pasar el día con mi amiga. Damos una vuelta por el centro, veo lo esencial y quedamos con Fred, un amigo de Camille, para tomar algo, antes de volver a casa a cenar. Al final, la cena se ha alargado más de lo previsto. En Francia los bares cierran más o menos a la 1h (al menos en Nantes y Rennes es así), así que o cenas fuera o cenas pronto en casa. Acabamos la noche charlando, bebiendo y arreglando el mundo desde el sofá 🙂

El domingo nos damos un buen paseo dominguero por un parque cercano y volvemos a casa porque hoy me toca a mi cocinar y voy a hacer una tortilla de patatas. Hace siglos que no hago una, así que no sé como va a salir la cosa, además como el especialista en tortillas de patata es Alberto, yo casi nunca las hago. Además me veo frente a una enorme sartén que me impone bastante. Menos mal, que el hombre de la casa me ayuda a darle la vuelta. Como siempre, me quedo corta de sal, y también de huevos, pero al parecer ha gustado mucho porque no ha quedado ni una miga…

Gracias por todo Camille por un fin de semana diferente, por la magnífica acogida, por escucharme y por ser una gran amiga.