Posts Tagged ‘mont saint michel’

Visita familiar

abril 5, 2010

Estas vacaciones de Semana Santa he estado muy bien acompañada. El lunes y martes pasado pasaron por aquí Batirtze y Diego a verme. Les enseñé lo que pude de Rennes y nos la pasamos muy bien. No pude pasar mucho tiempo con ellos así que se me hizo un poco corto pero también me hizo mucha ilusión que vinieran y verles aquí!!!! Ellos siguieron camino por Bretaña y yo me quedé en Rennes esperando la siguiente visita.

Y el viernes llegó mi familia, mi hermano Koldo, mi cuñada Sandra y mi madre. Para ella era la primera vez en su vida que iba a un país extranjero (si exceptuamos una pequeña incursión en el País Vasco francés de un día), y también la primera vez que venía a visitarme desde que dejara de vivir con ella hace 9 años. Así que una visita muy especial para mi. Nos ha dado tiempo a comer galettes, a pasear y pasar desapercibidos entre tanto turista por las calles de Saint Malo y por las cuesta del Mont Saint Michel y de Dinan. El tiempo ha sido clemente con nosotros y nos ha permitido disfrutar de unas vistas preciosas. Espero que les haya gustado Bretaña y que les haya quedado ganas de repetir. Yo he estado encantada de tenerles aquí conmigo unos días y de haberles enseñado este trozo de mundo tan bonito.

Eskerrik asko a todos por venir!

Nuestra ruta por Bretaña, corta pero efectiva!

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Mont Saint Michel y salidas

enero 18, 2010

Se me ha pasado el fin de semana volando. Hoy es lunes y aunque ayer hizo un sol espléndido, hoy la niebla cubre toda la ciudad. Aquí nunca se sabe lo que va a pasar al día siguiente. El sábado organizaron desde la Universidad para todos los Erasmus, una excursión a Mont Saint Michel, el segundo lugar turístico más visitado en Francia, ahí es nada! Nos tocó un día de frío, cielos cubiertos, y alguna gota de lluvia, así que no fue tan espectacular como seguro que es en verano. El interior de la abadía es muy austera, desprovista de todo elemento decorativo, y por lo visto, había muchas salas cerradas, supongo que por ser temporada baja.

A pesar de todo, es imposible obviar la espectacularidad del lugar. Una roca, rodeada por arena húmeda, en medio casi de la nada, y encima plantada, una abadía impresionante que empieza a construirse en el siglo X y que a medida que va pasando el tiempo va transformándose y ampliándose, hasta ser lo que hoy es. Aparte de la abadía no hay nada más. Según el censo oficial, hay unos 40 habitantes en la “roca”, todo lo demás son hoteles, restaurantes y tiendas de recuerdos. Allí es todo más caro, así que se aconseja que se lleve comida propia o que se salga fuera del recinto para comer en las proximidades. Un cortado me costó 2,50€ cuando en Rennes cuesta 1,50€. Los precios se acercan más a los de Paris que a los de cualquier otro lugar de Francia.

Voy sentada en el autobús con Elise, una chica alemana que estudia la misma carrera que yo, y que tiene la gran suerte de tener madre francesa, y ser completamente bilingüe! Lo que yo daría! Ya empezamos a relacionarnos un poco más entre los Erasmus. Es cuestión de tiempo. No faltará mucho para que empecemos a salir juntos, a comer juntos,…

Tenemos unos cuantos “monitores”, estudiantes franceses de la Universidad, voluntarios, y que nos han estado ayudando toda la semana con nuestros primeros problemas en Rennes, que han decidido organizar una “sortie” nocturna. Hemos quedado en un bar para que sea más fácil empezar a conocer a otros Erasmus y que nos resulte más fácil reconocernos. Pero cuando llegamos, cada uno se sienta con la gente que ya conoce, lo cual es normal, así que en ese aspecto no hacemos demasiados progresos… Lo que importa es la intención. De todas formas la noche no se da muy bien. Somos muchos, y no encontramos ningún bar con espacio suficiente para todos, pero a pesar de pasar la mayor parte de la noche andando sin rumbo por el centro de la ciudad, nos lo pasamos bien, y nos damos cuenta de lo majos que son algunos de los monitores, que siempre están pendiente de nosotros y haciendo que nos lo pasemos lo mejor posible. De verdad que estoy impresionada por la bienvenida y el trato que estamos teniendo todos los Erasmus. No podría pedir más.

Tomamos el autobús de noche (STAR de nuit), número 4 que lleva al campus. 15 minutos cronometrados, y se supone que da mucha vuelta para hacer el mayor número de paradas. No me lo puedo creer. Nada comparado con los 60 (o más) minutos del búho en Madrid… Qué guay 🙂

Pero la gran sorpresa ha sido el domingo. Normalmente las ciudades francesas que conozco parecen desiertos cuando llega el domingo. Los comercios cierran, y la gente no suele salir a la calle, ni para dar una vuelta. Pero aquí es diferente, y me encanta. Por la mañana he decidido ir a hacer un poco de deporte. En Madrid me queda un poco lejos, y da un poco más de pereza. Pero aquí tengo una piscina a menos de 10 minutos andando desde mi residencia. Y no es muy cara, así que me voy tan pancha. Me canso enseguida porque hace mucho que no hago ningún tipo de deporte, pero me sienta de maravilla y me da mucha energía para el resto del día. Por la tarde he quedado con Elise y con un erasmus brasileño para ir a hacer una visita guiada de la ciudad, que resulta de lo más interesante. Seguro que se me olvida la mitad de las fechas, sin embargo ya voy conociendo un poco más la ciudad.

Cuando termina aprovechamos para tomar un par de cervezas en el centro ya que aún es pronto para volver a casa. Y hay mucha gente por la calle!!!! No me lo creo!!! Estoy tan a gusto. Por supuesto que echo mucho de menos mi “otra vida”, pero sé que esto es temporal, así que creo que aprovechar cada momento se impone como regla de oro. Estoy deseando que llegue la primavera y ver la ciudad en todo su esplendor!!!

Más fotos del fin de semana:
Mont Saint Michel y Rennes